La esquiadora neozelandesa, hasta ahora indiscutible referente en la disciplina de gigante, amplió su abanico competitivo al conquistar su primera victoria en super-G.
Sin duda, una jornada marcada por este hito personal que también sirvió para confirmar el excelente estado de forma de la veterana Lindsey Vonn, mientras Mikaela Shiffrin quedó fuera de carrera, en un desenlace inesperado que alteró los pronósticos iniciales.
Alice Robinson se erigió como la gran protagonista de la jornada dominical en la Copa del Mundo de esquí alpino tras imponerse en el super-G disputado en la estación suiza de St. Moritz. Un triunfo tan inesperado como significativo, que funciona a la vez como sorpresa competitiva y como confirmación de su clara progresión más allá de las disciplinas técnicas en las que había cimentado su reputación.
La neozelandesa, que lidera el inicio de la temporada en gigante, firmó una bajada sólida y agresiva para detener el cronómetro en 1:14.84, el mejor tiempo del día. Su victoria fue ajustada: superó por apenas ocho centésimas a la francesa Romane Miradoli, mientras que la italiana Sofia Goggia completó el podio, a 19 centésimas de la ganadora, en una prueba marcada por la igualdad y la exigencia del trazado.
El resultado refuerza la idea de que Robinson ya no es únicamente una referencia en las pruebas técnicas, sino que se consolida como una aspirante real también en las disciplinas de velocidad, ampliando su perfil competitivo y enviando un mensaje claro al resto del circuito femenino.
La jornada dejó, además, varios focos de interés. Lindsey Vonn, la veterana esquiadora estadounidense que la víspera había escrito otra página histórica al ganar el descenso a los 41 años y subir al podio en el segundo descenso del largo fin de semana, volvió a mostrar un alto nivel competitivo y finalizó en cuarta posición en el super-G.
La actuación de Vonn confirma que su regreso a la competición va más allá de la anécdota. Su capacidad para encadenar resultados en St. Moritz, en una pista exigente y frente a rivales a las que casi dobla en edad, envía una señal clara de que la estadounidense será una de las protagonistas hasta la cita olímpica.
Por el contrario, Mikaela Shiffrin, que afrontaba en St. Moritz su primera participación en una prueba de velocidad en casi dos años, con el objetivo de sumar puntos para la clasificación general del Globo de Cristal, que sigue liderando, no pudo completar el super-G.
La estadounidense quedó fuera tras salirse de la pista, un contratiempo que la obliga a reajustar su planificación para las próximas pruebas de velocidad, después de haber anunciado que esta temporada no disputaría ninguna prueba de descenso.
La victoria de Robinson añade un nuevo trofeo a su palmarés y ello implicacas que ha calado para la clasificación y la estrategia de la temporada. La esquiadora, habitualmente especializada en el gigante, ha demuestrado ahora su capacidad para luchar por los puestos de podio en super-G, una disciplina más próxima a las pruebas de velocidad que marcarán parte del ciclo olímpico.






