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Adventure

El Nanga Parbat ya tiene una nueva línea. La ha dibujado Andrzej Bargiel sobre la nieve.

by Skiaar
3 jul 2026

El alpinista y esquiador polaco Andrzej Bargiel completa el primer descenso íntegro con esquís del Nanga Parbat sin oxígeno suplementario.

Hay montañas que parecen resistirse a cualquier intento de ser interpretadas.

El Nanga Parbat, con sus 8.126 metros, nunca ha sido una montaña de gestos heroicos. Es una pared inmensa de roca, hielo y nieve donde el terreno cambia de carácter a cada hora y donde una mala decisión puede borrar semanas —o años— de preparación. Su sobrenombre, Killer Mountain, no es casualidad.

Durante décadas, quienes soñaban con esquiar sus laderas acababan encontrando un mismo límite: corredores demasiado expuestos, seracs inestables o estrechamientos que obligaban a quitarse los esquís y continuar de otra forma.

Hasta ahora.

El 1 de julio, el polaco Andrzej Bargiel completó el primer descenso íntegro con esquís del Nanga Parbat sin utilizar oxígeno suplementario. Una línea imaginada durante días de observación, construida a partir de la paciencia más que de la velocidad.

Antes del intento definitivo se aclimató en el Ganalo Peak, una cima secundaria del macizo desde la que estudió la montaña con calma. En el Himalaya, la intuición rara vez basta. Cada pendiente cambia con el viento, la temperatura y la luz. Leer una montaña también forma parte del descenso.

Quienes siguen la trayectoria de Bargiel saben que su relación con los ochomiles no responde a una colección de cimas. Su lenguaje siempre ha sido otro: descender.

El Nanga Parbat se incorpora ahora a un recorrido que incluye el Everest, el K2, el Broad Peak, el Gasherbrum I, el Gasherbrum II, el Manaslu y el Shishapangma. Con esta ascensión, se convierte además en el primer esquiador en completar los cinco ochomiles de Pakistán sobre esquís y sin oxígeno suplementario.

Pero quizá el dato más interesante no sea ese.

Cada primera línea modifica la forma en que una montaña es observada. No cambia la montaña; cambia nuestra percepción de lo que parecía posible.

El Nanga Parbat continúa siendo el mismo.La diferencia es que, desde este verano, una línea desciende por una de sus caras. Y llevará para siempre el nombre de Andrzej Bargiel.