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Así es tener un chalets de esquí de lujo en Livigno

by Antonio Rodríguez
3 sept 2025

Con más de 115 km de pistas, dos áreas de esquí bien diferenciadas y una oferta de ocio que no se detiene cuando cae el sol, Livigno es mucho más que una estación de invierno. Ubicado a 1800 metros de altitud y conocido como el “pequeño Tíbet”, este valle italiano combina nieve garantizada, compras libres de impuestos y una escena gastronómica alpina difícil de igualar.

Livigno no intenta ser como otras grandes estaciones de los Alpes. Su propuesta es variedad, calidad y autenticidad. “Aquí lo tienes todo en un solo lugar, pero sin perder el ambiente acogedor de un pueblo de montaña”, afirman desde la oficina de turismo local. “Esquiar por la mañana, tomar una copa al sol por la tarde, cenar bien por la noche. Y repetir”

Con dos áreas principales, Carosello 3000 y Mottolino, la estación ofrece condiciones excelentes tanto para principiantes como para esquiadores avanzados. La primera es ideal para quienes buscan pistas soleadas y vistas amplias. La segunda es un referente en freestyle con uno de los mejores snowparks de Europa. Ambas están conectadas por un moderno sistema de remontes que facilita moverse sin perder tiempo

El esquí de fondo, con más de 30 km de circuitos, y las rutas de raquetas de nieve completan la experiencia invernal, junto a opciones de fuera de pista para quienes buscan aventura en nieve virgen

Après-ski y gastronomía en clave alpina

Después de un día en la nieve, Livigno cambia de ritmo pero no de intensidad. El après-ski aquí es parte del viaje. Espacios como Stalet y Kosmo Après-Ski Bar marcan el tono con música en vivo, buen ambiente y terrazas llenas de vida. Para quienes prefieren algo más tranquilo, Tea del Vidal ofrece un entorno más relajado, ideal para tomar algo mientras cae la tarde

La oferta culinaria es otro de los pilares del destino. Restaurantes como La Pioda y Ristorante Al Fire elevan la cocina local a un nivel gourmet con platos tradicionales de la región de Valtellina. En las alturas, Rifugio Costaccia, a 2368 metros, ofrece una experiencia inolvidable con vistas espectaculares y platos de montaña reconfortantes

No todo es esquí

Lo interesante de Livigno es que no necesitas esquiar para disfrutarlo. El pueblo ofrece alternativas para todos los perfiles de viajero. Desde paseos junto al Lago di Livigno hasta actividades en el Larix Park, pasando por la visita a lugares como la Chiesa di San Rocco o la subida en la telecabina Carosello 3000, incluso quienes no pisan las pistas encuentran razones para quedarse

En verano, el paisaje se transforma en un escenario ideal para ciclismo de montaña, senderismo o escalada. Espacios como Mottolino Fun Mountain se reconvierten en parques de aventura al aire libre, haciendo de Livigno un destino de cuatro estaciones

Una experiencia sin ataduras

Livigno no impone un modelo de viaje. Lo permite. Puedes vivirlo como un centro de esquí de alto nivel, como un retiro de naturaleza, como un punto de encuentro gastronómico o como todo eso a la vez. Sin necesidad de grandes forfaits, sin sentir que te estás perdiendo algo si decides no subirte a los esquís ese día

Y eso, en un mundo cada vez más acelerado, lo convierte en un lugar al que muchos quieren volver. Y lo hacen Extracto (versión larga)
Con más de 115 km de pistas, dos áreas de esquí bien diferenciadas y una oferta de ocio que no se detiene cuando cae el sol, Livigno es mucho más que una estación de invierno. Ubicado a 1800 metros de altitud y conocido como el “pequeño Tíbet”, este valle italiano combina nieve garantizada, compras libres de impuestos y una escena gastronómica alpina difícil de igualar.