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El techo de Europa se derrite: récords de calor en junio y una seria amenaza para los glaciares alpinos

by Skiaar
2 jul 2025

La ola de calor extremo que recorre Europa no solo está marcando cifras insólitas en ciudades del sur, sino que también está dejando una profunda huella en la alta montaña. En los Alpes, el punto de congelación ha superado los 5.100 metros, una altitud impensable hasta hace poco para el mes de junio.

La ola de calor extremo que recorre Europa no solo está marcando cifras insólitas en ciudades del sur, sino que también está dejando una profunda huella en la alta montaña. En los Alpes, el punto de congelación ha superado los 5.100 metros, una altitud impensable hasta hace poco para el mes de junio.

Esta semana, Suiza ha registrado el nivel de congelación más alto desde que existen registros: 5.184 metros, según datos de globos meteorológicos lanzados desde Payerne. Una cifra que supera en casi 70 metros el récord anterior establecido en 1995 y que sobrepasa en más de 300 metros la cima del Mont Blanc, el pico más alto de Europa. En Francia, el mismo fenómeno ha elevado la línea de congelación hasta los 5.135 metros, un hito sin precedentes para un mes de junio.

En palabras del glaciólogo suizo Matthias Huss, la situación es alarmante. Las mediciones en el glaciar Griesgletscher indican un deshielo adelantado en más de un mes respecto al promedio, superando incluso los valores extremos del verano de 2003. Esta aceleración no es anecdótica: según estudios recientes, el 39% del hielo de los glaciares de Europa Central ha desaparecido desde el año 2000.

France, Mont Blanc, Lake Cheserys, small lakes at sunrise

Las consecuencias ya son visibles. Glaciares como el de Pisaillas en Val d’Isère han registrado temperaturas de 13,6 °C a más de 3.100 metros de altitud, provocando la formación de lagunas y zonas intransitables para la práctica del esquí de verano. Estaciones como Les 2 Alpes y Val d’Isère tienen previsto cerrar sus pistas en los próximos días, mientras que Tignes mantiene la esperanza de seguir operativa hasta el 20 de julio, si las condiciones lo permiten. Pero incluso eso está en duda.

La situación recuerda al dramático verano de 2022, cuando todos los glaciares europeos —salvo Hintertux en Austria— tuvieron que cerrar sus actividades estivales, debilitados por un invierno con escasas nevadas y un verano implacable.

Un futuro más cálido, menos blanco

La tendencia es clara. Cada vez más, los glaciares muestran signos de agotamiento estructural. No se trata solo de perder nieve superficial: el hielo permanente que alimenta ríos, regula el clima local y sostiene ecosistemas alpinos está desapareciendo a un ritmo preocupante.

Si se mantiene esta progresión de calentamiento y la irregularidad de las precipitaciones invernales, los próximos 10 a 15 años podrían suponer un punto de no retorno para muchos glaciares medianos de los Alpes. Algunos estudios científicos ya proyectan que, de no mitigarse el calentamiento global, dos tercios del volumen glaciar europeo podrían desaparecer antes de 2050.

Aerial view of Matterhorn and the snow capped mountains in the Swiss Alps with beautiful orange and yellow colors in the sky, Point of view from helicopter, Switzerland at sunrise

Las estaciones de esquí tendrán que adaptarse. Se prevé un aumento en la inversión en producción de nieve artificial, aunque esta también se ve limitada por la temperatura ambiente y la disponibilidad de agua. Además, podrían reconfigurarse los modelos de negocio de las estaciones alpinas hacia una oferta turística de montaña menos dependiente del esquí, potenciando actividades de verano, senderismo, bicicleta o wellness, y centrando el relato en la conservación del entorno natural.

Más allá de los Alpes: récords ibéricos y noches tropicales

La ola de calor también ha golpeado con fuerza el sur de Europa. En El Granado (Huelva) se registraron 46 °C, la temperatura más alta en España para un mes de junio desde que hay registros. En Mora, Portugal, se alcanzaron 46,6 °C, marcando un nuevo récord nacional. Incluso en Alemania se están batiendo récords de temperaturas mínimas, con noches tropicales que impiden que los termómetros bajen de los 25 °C.

Este calor extremo, alimentado por masas de aire cálido provenientes del desierto del Sahara, está dejando al descubierto las limitaciones del continente para adaptarse a fenómenos cada vez más frecuentes e intensos.