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Tecnología

Nueva tecnología permite activar avalanchas sin exposición humana

by Skiaar
25 mar 2026

La tecnología MONTIS usa drones para activar avalanchas de forma remota, reduciendo riesgos humanos en estaciones de esquí y carreteras.

La gestión del riesgo de avalanchas siempre ha sido un equilibrio incómodo entre precisión técnica y exposición humana. Durante décadas, el procedimiento consistía en provocar deslizamientos controlados antes de que lo hagan por sí solos. Lo que ha cambiado y ahora lo hace de forma radical es cómo se ejecuta.

En lugares como Little Cottonwood Canyon, en Utah, los cañones militares han sido durante años la herramienta principal para desencadenar avalanchas a distancia. Más adelante llegaron sistemas fijos instalados en la montaña, capaces de detonar cargas sin presencia directa. Y, en paralelo, sigue existiendo la imagen clásica y peligrosa del pister cargando explosivos y avanzando sobre nieve inestable. Ahora, ese modelo empieza a quedar atrás.

La empresa Drone Amplified ha desarrollado MONTIS, un sistema que utiliza drones para transportar y depositar cargas explosivas sobre laderas críticas con el objetivo de eliminar al máximo la presencia humana en zonas de alto riesgo.

El dron sobrevuela pendientes cargadas de nieve y activa detonaciones desde el aire, evitando que los equipos tengan que acceder físicamente a áreas potencialmente inestables o expuestas a condiciones meteorológicas extremas.

Detrás de este avance hay cuatro años de desarrollo junto a fabricantes de explosivos y organismos públicos como el Departamento de Transporte de Alaska. El objetivo es escalar el sistema a otras agencias y operadores privados en Estados Unidos, ampliando su uso más allá de pruebas piloto.

Pero MONTIS no surge de la nada. La misma compañía ya había aplicado esta lógica en incendios forestales, utilizando drones que lanzan pequeñas cargas capaces de iniciar quemas controladas. El patrón es claro: trasladar tareas críticas, repetitivas y peligrosas hacia sistemas autónomos.

El esquí tampoco queda fuera de esta transformación. En Japón, la estación Nozawa Onsen ha experimentado con drones como asistentes operativos: desde inspección de pistas hasta control de esquiadores fuera de límites, incluso con mensajes de audio en tiempo real.

Por un lado, la tecnología reduce riesgos y optimiza operaciones. Por otro, introduce una capa de vigilancia y automatización que cambia la relación entre montaña y esquiador. Lo que antes era terreno imprevisible y humano empieza a gestionarse como un sistema monitorizado desde el aire.

La pregunta relevante no es si estos sistemas se impondrán, sino cómo redefinirán la experiencia de la montaña. Porque cuando la seguridad se vuelve invisible y automatizada, también cambia la percepción del riesgo y, con ella, la forma en la que habitamos el entorno alpino.