El verano es clave para las esquiadoras de EE. UU., que entrenan a fondo con rutinas explosivas rumbo a 2026.
Mientras muchos descansan o cambian los esquís por la playa, para los atletas del equipo de esquí de EE. UU. el verano es todo lo contrario: es el momento de entrenar más duro. Sin competiciones a la vista y con los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en el horizonte, cada sesión cuenta.
Durante estos meses, el equipo nacional aprovecha para recuperarse de lesiones, ganar masa muscular y elevar la intensidad sin el riesgo inmediato de una carrera. Es el momento en que los cimientos físicos del invierno se construyen a base de sudor, fuerza y precisión.
Entrenamiento de élite, sin nieve
Recientemente, las esquiadoras Lauren Macuga, Keely Cashman y Tricia Mangan, tres de los nombres más destacados del equipo alpino femenino, compartieron en redes sociales una muestra de su entrenamiento.
Bajo la supervisión del entrenador Kip Spangler, realizaron una exigente rutina por intervalos de alta intensidad (HIIT), que alterna explosiones de movimiento intenso con breves pausas de recuperación.
El objetivo no es solo el rendimiento físico. Este tipo de trabajo potencia la resistencia, mejora la coordinación neuromuscular y reproduce las demandas de una bajada de competición: corta, intensa y explosiva.
Lauren Macuga, que el invierno pasado logró su primera victoria en la Copa del Mundo en Super-G en St. Anton, parte como una de las favoritas para la temporada 2025/26. Su nombre ya se menciona junto a referentes como Lindsey Vonn, Mikaela Shiffrin o Breezy Johnson.
Prepararse en verano para volar en invierno
Más allá de la nieve, lo que define a estos atletas es su capacidad para transformar cada estación en una oportunidad de mejora. Su verano no se mide en días de sol, sino en repeticiones y cargas de entrenamiento.
Porque cuando llegue la próxima temporada y empiecen a caer los primeros copos, llegarán también los resultados, alcanzando los 100 km/h, trazando perfecto sobre la nieve.






