El joven de 32 años perdió la vida tras ser arrastrado y sepultado por una avalancha en la zona en el Pas de la Casa, Andorra.
El sábado 29 de noviembre, a mediodía, un excursionista catalán de 32 años fue sepultado por la nieve mientras realizaba una actividad de montaña junto a su pareja en la zona del Pic Blanc. La alerta por avalancha se activó a las 13:50 horas, según informaron los Bombers d’Andorra, que se desplazaron de inmediato a la zona en helicóptero. La víctima fue localizada en menos de treinta minutos desde la llamada de emergencia gracias a la intervención de un equipo canino del cuerpo de bomberos.
Según señalaron fuentes del servicio de emergencias, el hombre no llevaba un Detector de Víctimas de Avalanchas (DVA o ARVA), un dispositivo fundamental para agilizar los rescates en este tipo de situaciones. La ausencia de este equipamiento hizo imprescindible la actuación del perro de búsqueda, que finalmente pudo localizar al excursionista bajo la nieve.
Cuando los efectivos lo extrajeron, el joven se encontraba en parada cardiorrespiratoria. Los equipos iniciaron de inmediato las maniobras de reanimación, a las que más tarde se sumaron un bombero sanitario y un médico del SUM. A pesar de los esfuerzos y de su posterior traslado al hospital, no fue posible recuperar sus constantes vitales, y se confirmó su fallecimiento.
Los bomberos explicaron que, aunque las nevadas no habían sido especialmente abundantes, el fuerte viento en las zonas altas había generado una situación de gran peligro, con un riesgo elevado de placas de viento y ,desgraciadamente, este ha sido un accidente que ha vuelto a poner de manifiesto el peligro de aludes presente en varios puntos del Pirineo tras las intensas precipitaciones registradas durante las últimas semanas de noviembre.






