Como cada año, el pico Arcalís se convirtió en escenario de un fenómeno solar singular. Durante tres minutos, la luz atravesó una cavidad natural en la roca. Montañeros y curiosos lo vivieron en primera persona en una salida organizada por Grandvalira.
El sol y la montaña se dieron cita por tres minutos. Este jueves 7 de agosto, a las 7:37 de la mañana, cuando el amanecer iluminó la cima del pico Arcalís de una forma única,atravesando una cavidad natural entre sus rocas.
Durante ese breve instante, la luz solar se coló con precisión por un orificio natural, dejando ver un amanecer filtrado como si se tratara de un antiguo mecanismo celeste.
Los Guías de Montaña de Grandvalira (GMG) encabezaron la salida hacia la cima. Con linternas frontales y el silencio de la madrugada, decenas de personas ascendieron hasta el punto exacto donde la luz se alineó con la montaña.
Este fenómeno, redescubierto hace años por Bonaventura Adellach, se sospecha que ya era conocido por quienes habitaron estas tierras tiempo atrás. Hoy es una tradición que reúne a montañeros, locales y visitantes en busca de un momento irrepetible.
Tras la observación, la actividad concluyó con un desayuno en el restaurante La Coma, a los pies del pico. Un final cálido para una madrugada en la que la montaña volvió a hablar con luz propia.






