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¿Te gusta la fijación hibrida alpina/telemark?

by Antonio Rodríguez
19 ago 2025

El telemark enfrenta un nuevo capítulo con las fijaciones híbridas alpinas, una evolución técnica que divide a la comunidad entre quienes celebran la innovación y quienes temen perder la esencia del giro libre.

El telemark siempre ha tenido una relación especial con el tiempo. Su comunidad, pequeña y apasionada, parece debatirse entre la memoria de los “buenos tiempos” y la incertidumbre de lo que vendrá. Para algunos, la esencia del giro libre está em el uso del cuero y fijaciones de tres pines, cuando en lugares como Crested Butte, Mammoth o el noreste de Estados Unidos, la disciplina fue redescubierta y vivida con un aire romántico. Para otros, la verdadera época dorada llegó con la llamada “Segunda Gran Ola” del telemark, tras la irrupción del plástico y la revolución que trajo consigo la bota Terminator de Scarpa en los noventa. Aquella pieza marcó un antes y un después, transformando la práctica y acercándola poco a poco a la filosofía del esquí alpino.

Sin embargo, la nostalgia no es el único motor que impulsa a esta subcultura. Una nueva generación de esquiadores de talón libre parece más interesada en el presente y en lo que el telemark puede llegar a ser, que en los recuerdos de antaño. Para ellos, lo que importa es el aquí y el ahora, y un futuro inmediato en el que esta disciplina se juega su permanencia en el mundo del esquí. Y ahí surge la gran pregunta: ¿hacia dónde se dirige el telemark en un panorama dominado por la tecnología, la estandarización y el empuje del esquí alpino?

Desde que Scarpa lanzó la primera bota íntegramente de plástico en 1992, el telemark ha transitado un camino de convergencia. Lo que en un inicio fue un deporte con raíces artesanales y técnicas más neutras, derivadas de sus fijaciones de 3 pines, se fue transformando en una práctica más dura, adaptada a estaciones con grandes exigencias. Con botas más robustas surgieron fijaciones más resistentes, y con ellas un estilo que se alejaba de sus orígenes para acercarse al rendimiento del talón fijo.

 La llegada de la nueva norma NTN reforzó esta tendencia, primero eliminando los cables tradicionales en favor de una conexión bajo el pie, y más tarde incorporando técnicas tanto en la puntera como en el talón.

El paradigma moderno se consolidó con el Meidjo, lanzado en 2014 por Pierre Mouyade y su firma The M Equipment —hoy InWild—. Este modelo, pionero en el formato híbrido, introdujo la posibilidad de añadir un accesorio de talón alpino. Un paso que, de algún modo, abrió la puerta a un telemark ambidiestro, capaz de alternar entre la libertad clásica y la rigidez.

Desde entonces, los experimentos no han cesado. ATK, por ejemplo, ha anunciado planes de regresar al espacio del telemark con una fijación híbrida que permitiría bloquear el talón de manera primaria.

 Scarpa, por su parte, ha insinuado desarrollos futuros que ampliarían la compatibilidad de sus botas con fijaciones mixtas, más allá de las actuales Crispi.

Tras años de retroceso, el telemark ha vuelto a ganar visibilidad. Hay un interés renovado que abre la posibilidad de una mayor demanda de equipos modernos, especialmente aquellos que combinen lo mejor de ambos mundos. Para algunos, las fijaciones híbridas ofrecen más novedad que verdadera utilidad. Guías y patrulleros de esquí, que necesitan la estabilidad de un talón fijo en condiciones variables o durante operaciones rápidas, sí encuentran ventajas claras. Pero para el aficionado medio, esa posibilidad parece menos relevante, la experiencia de giro libre sigue siendo el motivo principal por el que alguien se calza unas botas de telemark.

Además, surge un dilema de fondo. ¿Puede la hibridación atraer a nuevos esquiadores desde el alpino, o simplemente sirve a los que ya forman parte de esta pequeña comunidad? La sensación general apunta a lo segundo. Por más innovaciones técnicas que se introduzcan, el telemark continúa siendo un nicho dentro del esquí, una forma particular de deslizarse que se mueve entre épocas de auge y decadencia, sin terminar nunca de integrarse en la corriente principal.

El futuro del telemark, se apoya en cuanto más se acerca al esquí alpino en técnica y equipamiento, más arriesga perder su esencia. Y sin embargo, ese mismo acercamiento le permite seguir evolucionando y mantener vivo un interés que parecía desvanecerse. Es posible que las fijaciones híbridas se consoliden como un capítulo más en esta historia de adaptación, o que terminen siendo una anécdota en un deporte que siempre ha oscilado entre tradición e innovación.