La Federación Internacional de Esquí mantiene abierta la puerta a dos de las figuras más importantes de la historia reciente del esquí alpino. Marcel Hirscher podrá regresar al circuito con el dorsal 31, mientras Lindsey Vonn conserva el mismo derecho aunque, por sus resultados de la pasada temporada, ya no necesita recurrir a él.
El esquí alpino actual sigue encontrando nuevas formas de prolongar la historia de sus grandes campeones. Marcel Hirscher y Lindsey Vonn, dos nombres que parecían pertenecer definitivamente a otra época del circuito, vuelven a estar en el centro de la conversación antes del comienzo de la Copa del Mundo 2026/27. La FIS ha confirmado las condiciones que regularán las wild cards durante la nueva temporada y, con ellas, la posibilidad de que ambos compitan partiendo con el dorsal 31, inmediatamente después del Top 30 mundial.

La decisión tiene especial importancia para Hirscher. El ocho veces ganador de la general de la Copa del Mundo trabaja para regresar nuevamente a la competición después de una larga ausencia provocada por la lesión de rodilla que interrumpió su primer comeback. El austríaco, que desde su regreso compite bajo bandera neerlandesa, ha vuelto a entrenar sobre nieve y mantiene abierta la posibilidad de estar en el gigante inaugural de Sölden, previsto para finales de octubre.
Su historia reciente ha sido cualquier cosa menos convencional. Después de retirarse en 2019 como uno de los esquiadores más dominantes de todos los tiempos, Hirscher sorprendió al mundo del esquí anunciando su regreso cinco años después. Lo hizo representando a Países Bajos, país de origen de su madre, y beneficiándose precisamente del sistema de wild cards creado para permitir que antiguos campeones pudieran reincorporarse al circuito sin tener que reconstruir desde cero su posición en las listas FIS.
Su regreso en Sölden en 2024 terminó con una 23ª posición en gigante. Después llegaron dos apariciones en slalom, en Levi y Gurgl, antes de que una rotura del ligamento cruzado anterior durante un entrenamiento en diciembre de aquel año volviera a detener su carrera. Desde entonces, el proceso de recuperación ha sido largo y el regreso a la Copa del Mundo se ha convertido en una de las grandes incógnitas del inicio de este invierno.
La wild card elimina ahora uno de los principales obstáculos deportivos. Hirscher podrá comenzar con el dorsal 31, evitando tener que competir desde posiciones muy retrasadas o reconstruir previamente su ranking en pruebas de menor categoría. No significa necesariamente que vaya a estar en Sölden, pero sí que, si decide hacerlo, la estructura competitiva está preparada para recibirlo.
Vonn, un caso diferente
La situación de Lindsey Vonn es distinta. La estadounidense también aparece entre los deportistas contemplados por la normativa, aunque sus resultados durante la temporada 2025/26 le permitieron sumar suficientes puntos para competir sin necesidad de utilizar una wild card.
Su posible regreso a la competición está condicionado, además, por su recuperación física. Después de volver al circuito tras casi seis años retirada y demostrar que todavía podía competir al máximo nivel, Vonn sufrió una grave lesión durante los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina 2026. Por ahora, no existe una fecha confirmada para verla nuevamente en un portillón de salida.
Lo relevante va más allá de ambos nombres. La FIS parece decidida a consolidar una herramienta que permite que algunas de las grandes figuras de su historia puedan regresar al máximo nivel sin quedar penalizadas por años de ausencia. Para acceder a este mecanismo, los deportistas deben cumplir criterios deportivos específicos ligados a sus resultados históricos y a su periodo fuera de la competición.
La medida también plantea una cuestión interesante para el futuro del esquí alpino. En una disciplina que compite cada invierno por ampliar su audiencia internacional, recuperar nombres como Hirscher o Vonn supone mucho más que añadir dos dorsales a una lista de salida. Son atletas capaces de trascender el propio circuito, atraer nuevas audiencias y convertir una carrera de Copa del Mundo en un acontecimiento que supera los límites tradicionales del deporte.
Sölden podría volver a ser el escenario perfecto para comprobarlo. Dos años después de protagonizar allí uno de los regresos más inesperados de la historia reciente del esquí, Marcel Hirscher tiene nuevamente la puerta abierta.
Esta vez, el dorsal ya está esperando.






