La cápsula de Jacquemus x Nike reinterpreta el esquí desde una mirada sensual, técnica y contemporánea.
La nieve ha dejado de ser un simple contexto deportivo para convertirse en un código visual. La colaboración entre Jacquemus y Nike se sitúa exactamente ahí: en ese punto donde el rendimiento técnico se diluye en una narrativa visual mucho más amplia.
Simon Porte Jacquemus lleva años construyendo un imaginario reconocible: sensual, profundamente mediterráneo, que ahora se desplaza hacia el blanco de la montaña. La propuesta se basa en el ajuste, la silueta y el movimiento, con enfoque funcional.

La cápsula de esquí no pretende replicar el uniforme técnico tradicional. Introduce cambios en el ajuste, los cortes y la proporción de las prendas.
Siluetas ceñidas, líneas limpias, volúmenes controlados. Prendas que parecen pensadas tanto para deslizarse como para ser observadas. El esquí, aquí, deja de ser únicamente acción y se convierte en presencia.

Nike aporta la ingeniería. Jacquemus, la visión de moda.

El resultado es una colección donde los tejidos técnicos conviven con una sensibilidad casi escultórica. Monos que envuelven el cuerpo como una segunda piel, chaquetas que equilibran protección y ligereza, piezas que entienden el movimiento no solo como función, sino como estética en sí misma.
No hay exceso. No hay ruido.

La paleta cromática se mantiene fiel al universo Jacquemus: blancos, negros, tonos tierra suaves. Una contención que amplifica el contraste con el paisaje alpino. En este contexto, cada prenda actúa como extensión del entorno, no como interrupción.
Y ahí está una de las claves.
Mientras otras marcas buscan destacar sobre la nieve, esta cápsula parece querer integrarse en ella. El cuerpo como elemento arquitectónico dentro del paisaje.
Desde una perspectiva más estratégica, la colaboración también revela hacia dónde se está moviendo el lujo deportivo. Ya no basta con rendimiento. Tampoco con estética. El nuevo terreno está en la intersección: producto técnico con narrativa, funcionalidad con identidad.
Nike lleva tiempo explorando este territorio a través de colaboraciones. Jacquemus, por su parte, encuentra aquí una expansión natural: salir del verano, del sur, de la luz cálida, para enfrentarse a un escenario más crudo sin perder coherencia.
El resultado no es una colección de esquí al uso. Es una declaración.

El esquí ya no pertenece solo a la competición o al turismo de invierno. Pertenece también a la cultura visual contemporánea. A la construcción de identidad. A la forma en la que el cuerpo se muestra, se protege y se expresa en entornos extremos.
Para SKIAAR, esto es relevante por una razón clara: redefine el marco.
La montaña deja de ser únicamente un lugar donde ocurren cosas. Empieza a ser un espacio donde se construyen.
Y esta cápsula es uno de ellos.






