Crawford rompe 42 años de sequía canadiense en Kitzbühel y es homenajeado con una góndola en el mítico Streif.
El martes 29 de julio, el ambiente en Kitzbühel fue distinto. Sin carreras ni cronómetros en juego, la estación austríaca volvió a centrar la atención del esquí alpino mundial con un acto de reconocimiento de James Crawford, el canadiense de 28 años, fue homenajeado con una góndola tras su victoria en el descenso del Streif el pasado 25 de enero.
Jame Crawford (Head), rompe una sequia de más de cuatro décadas donde el equipo canadiense no ganaba desde 1983, en uno de los circuitos más emblemáticos como Streif, en el cual se llega a una velocidad de más de 140 Km/h.
Una ceremonia cargada de significado
El homenaje a Crawford se celebró en el telesilla de Hahnenkamm, con la presencia de cerca de 200 invitados, incluidos sus familiares más cercanos, compañeros de equipo y leyendas del esquí canadiense como Ken Read, Jon Kucera y Jan Hudec.
El propio Read, ganador del Streif en 1980, fue también reconocido oficialmente con su góndola, una distinción que había estado en funcionamiento desde 1996, pero cuya dedicatoria formal tuvo lugar en esta ocasión. El gesto refuerza el pasado y el presente del esquí canadiense, marcado en una misma pista.
“Nunca ganas solo por ti, ganas por todos los que significan algo para ti”, afirmó Crawford. Una frase que resume la emoción del evento.
Una espera de 17 intentos y un símbolo de continuidad
Para Head, la victoria no llegó pronto, “Tuve que salir 17 veces en Kitzbühel antes de ganar. Su triunfo no solo fue su primera victoria en la Copa del Mundo, sino también un hito que reaviva la memoria de una de miticos corredores alpinos, los Crazy Canucks.

Entre 1980 y 1983, Ken Read, Steve Podborski y Todd Brooker lograron cuatro victorias consecutivas en el Streif. Desde entonces, el equipo canadiense no había vuelto a subir a lo más alto del podio en esta pista. Hasta ahora.
Kitzbühel como referencia histórica
Con esta victoria, James Crawford se suma a una lista limitada de ganadores en el descenso más exigente de la temporada.
“Ojalá el recorrido siga siendo tan helado e intimidante; eso es lo que hace al Streif tan único. Mientras siga así, volveré cada año y me arriesgaré”, aseguró.
“Quien gane aquí dos o tres veces entra en la historia. Y ese es el objetivo.”
Kitzbühel confirma su papel como lugar donde no solo se compite, sino donde se forja la memoria del esquí moderno.






