De Baqueira Beret a Sierra Nevada, pasando por Cerler, Formigal, Astún-Candanchú, Boí Taüll y Masella: los World Ski Awards abren una de las votaciones más interesantes del invierno español.
España vuelve a elegir su mejor estación de esquí.
Los World Ski Awards 2026 han abierto la votación de su decimocuarta edición y siete grandes nombres del esquí español aspiran este año al título de Spain’s Best Ski Resort 2026: Aramón Cerler, Aramón Formigal, Astún-Candanchú, Baqueira Beret, Boí Taüll, Masella y Sierra Nevada.
La votación permanecerá abierta hasta el 9 de octubre, y el ganador será anunciado el 10 de noviembre de 2026. En el proceso pueden participar tanto consumidores como profesionales de la industria internacional del turismo de nieve.
Pero reducir esta elección a decidir cuál es simplemente “la mejor estación” sería quedarse en la superficie. Las siete candidatas representan, en realidad, siete maneras muy diferentes de vivir la montaña.
Hay altitud y nieve. Hay grandes dominios. Hay estaciones profundamente deportivas y otras donde el esquí convive con una oferta hotelera, gastronómica y social que trasciende las pistas. Hay Pirineos y Sierra Nevada; Aragón, Cataluña y Andalucía.
Y precisamente ahí está el interés de la edición de 2026.
Una corona que ya no tiene dueño
Durante años era relativamente sencillo asociar determinados premios internacionales a unos pocos grandes nombres. Hoy, sin embargo, el escenario español parece mucho más abierto.
Boí Taüll llega como vigente campeona, después de haber sido elegida Spain’s Best Ski Resort 2025. Un año antes, el reconocimiento había recaído en Astún-Candanchú, mientras que Candanchú había conseguido individualmente el título en 2022 y 2023.
La sucesión resulta reveladora.
El tamaño ya no explica por sí solo qué hace grande a una estación. Entran en juego la calidad de la nieve, la experiencia del esquiador, la personalidad del destino, la gastronomía, el alojamiento, las inversiones y, cada vez más, algo mucho más difícil de cuantificar: las ganas de volver.
Estas son las siete candidatas de 2026.
BAQUEIRA BERET
La gran referencia del Pirineo español
Hablar de Baqueira es hablar de uno de los grandes nombres del esquí español.
Su ubicación en la Val d’Aran, su dimensión, su variedad de terreno y la combinación entre esquí, restauración, hotelería y vida social han convertido el destino en algo que va bastante más allá de una estación.
Baqueira representa probablemente mejor que ninguna otra candidata el concepto de ski destination: el viaje no termina cuando se cierran los remontes.

La Val d’Aran forma parte inseparable de la experiencia. Arties, Salardú, Vielha y el resto del valle aportan gastronomía, arquitectura y una cultura de montaña que permiten construir una estancia completa alrededor del esquí.
Es, además, uno de los nombres españoles con mayor reconocimiento entre el público internacional.
Su gran argumento: la experiencia global.
BOÍ TAÜLL
La campeona quiere repetir
Boí Taüll llega a 2026 con algo que ninguna de sus rivales posee: el título que hay que defender.
Fue elegida Spain’s Best Ski Resort en 2025 y aquel reconocimiento puso nuevamente en primer plano una de sus grandes virtudes: la altitud.
Con un dominio situado entre aproximadamente los 2.020 y los 2.751 metros, una orientación favorable y un terreno eminentemente alpino, la estación catalana ha construido buena parte de su personalidad alrededor de la nieve y la montaña.
Pero hay otra característica que explica su atractivo: Boí Taüll conserva una sensación de montaña extraordinariamente pura.
Menos artificio, menos ruido y una relación mucho más directa entre el esquiador y el terreno.
Y cuando termina el día aparece otro de sus grandes activos: la Vall de Boí y su excepcional patrimonio románico, reconocido por la UNESCO.
Su gran argumento: altitud, nieve y autenticidad.
ASTÚN-CANDANCHÚ
Dos montañas y una de las grandes culturas de esquí del Pirineo
Ganadora de los World Ski Awards en 2024, Astún-Candanchú vuelve a estar entre las candidatas.
Y tiene argumentos.
El Valle del Aragón posee una cultura de esquí difícil de reproducir. Candanchú forma parte de la historia del deporte blanco español y Astún complementa esa tradición con un terreno que lleva décadas atrayendo a generaciones de esquiadores.
Aquí la montaña conserva un carácter marcadamente deportivo.
Es un destino que se entiende especialmente bien con las botas puestas: cambios de terreno, ambiente alpino y una comunidad para la que esquiar forma parte de la identidad del valle.
Frente al modelo del gran resort, Astún-Candanchú reivindica otra idea igualmente poderosa: venir a la montaña, fundamentalmente, para esquiar.
Su gran argumento: cultura de esquí.
ARAMÓN CERLER
La montaña del esquiador
Cerler tiene algo difícil de transmitir mediante una ficha técnica.
Hay estaciones grandes y hay estaciones que los buenos esquiadores recuerdan.
Cerler pertenece especialmente a la segunda categoría.

Su terreno, sus desniveles y la geografía del valle de Benasque han construido una identidad propia dentro del Pirineo aragonés. Es una montaña que invita a recorrerla y descubrirla, donde el propio relieve adquiere protagonismo.
A ello se suma Benasque, uno de los pueblos de montaña con mayor personalidad del Pirineo español, capaz de mantener vida y atractivo más allá del funcionamiento de los remontes.
Cerler quizá no sea la candidata más evidente para quien mida una estación exclusivamente en kilómetros. Para muchos esquiadores, precisamente por eso, puede ser una de las más interesantes.
Su gran argumento: la calidad de la montaña.
ARAMÓN FORMIGAL
El gran dominio aragonés
Formigal juega otra partida.
Aquí importan la amplitud, la variedad y la capacidad de convertir un viaje de esquí en varios días de exploración.
El Valle de Tena ha construido alrededor de Formigal una de las experiencias invernales más reconocibles de España, combinando deporte, restauración, après-ski y una potente vida alrededor de la estación.
Es probablemente una de las candidatas que mejor representa la evolución experimentada por el esquí durante las últimas décadas: ya no viajamos únicamente para bajar pistas.
La montaña continúa siendo el centro de todo, pero alrededor de ella se construye una experiencia destinada a acompañar al visitante desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la noche.
Su gran argumento: dimensión y entretenimiento.
SIERRA NEVADA
Esquiar mirando hacia el Mediterráneo
Hay pocas estaciones europeas comparables a Sierra Nevada.
No necesariamente por kilómetros ni por remontes, sino por geografía.
Esquiar a más de 3.000 metros de altitud en el sur de Europa, bajo el perfil del Veleta y con el Mediterráneo relativamente cerca, constituye una anomalía extraordinaria dentro del mapa europeo del esquí.

Su altitud es uno de sus grandes activos. También lo es su relación con Granada. Muy pocos destinos de nieve permiten combinar una jornada de esquí con una ciudad de semejante riqueza histórica, cultural y gastronómica a poca distancia.
Sierra Nevada posee, además, una importante tradición deportiva y de competición internacional.
En un mercado europeo dominado por los Alpes y los Pirineos, Sierra Nevada juega con una identidad que nadie más puede copiar.
Su gran argumento: ser diferente a todas las demás.
MASELLA
Donde el esquí se alarga
Masella mantiene una relación especialmente cercana con el esquiador habitual.
Su situación en la Cerdanya, su orientación y su filosofía eminentemente deportiva la convierten en una montaña recurrente para miles de aficionados, especialmente procedentes de Cataluña.
Pero si existe una imagen que ha conseguido diferenciarla es la del esquí nocturno.
Esquiar cuando desaparece la luz transforma por completo una montaña conocida durante el día. Las pistas iluminadas, el frío nocturno y el silencio de determinados sectores construyen una experiencia difícil de encontrar en otras estaciones españolas.
Masella quizá tenga menos componente de gran resort internacional que algunas de sus competidoras, pero posee algo igualmente valioso: una comunidad enormemente vinculada a la estación.
Su gran argumento: esquiar, esquiar y seguir esquiando.
Entonces, ¿cuál es la mejor estación de España?
Probablemente esa sea precisamente la pregunta equivocada.
¿La mejor para quién?
Para quien busca grandes jornadas de esquí y una experiencia premium, Baqueira puede resultar difícil de superar. Para quien prioriza altitud y nieve, Boí Taüll tiene argumentos extraordinarios. El esquiador más purista puede sentirse especialmente identificado con Cerler o Astún-Candanchú. Formigal ofrece una experiencia de resort difícilmente comparable. Masella tiene una personalidad deportiva propia. Y Sierra Nevada propone algo que simplemente no existe en ninguna otra candidata.
Quizá la verdadera lectura de los World Ski Awards 2026 sea otra.
España ya no necesita una única estación que represente su esquí.
Necesita muchas.
Porque detrás de estas siete nominadas aparecen siete geografías, diferentes culturas de montaña y distintas maneras de entender un deporte que atraviesa buena parte del país.
El pasado año, Boí Taüll no solo consiguió el título español, sino que pasó a representar a España entre los nominados a World’s Best Ski Resort 2025, compartiendo candidatura internacional con algunos de los grandes nombres del esquí mundial.
Ahora la carrera vuelve a empezar.
Siete estaciones. Siete maneras de entender la montaña. Un solo título: Spain’s Best Ski Resort 2026.
La votación permanecerá abierta hasta el 9 de octubre de 2026 y los ganadores se conocerán el 10 de noviembre.
VOTA AQUÍ — SPAIN’S BEST SKI RESORT 2026






