Tres días, 420 riders, 28 países y un circuito que exigió lo mejor de cada bajada. La Molina, epicentro del mejor descenso de Europa, ha sido el escenario donde se ha escrito una página más del ciclismo de montaña.
Durante tres días, el rugido de las bicis y el aliento del público marcaron el pulso de La Molina. El Campeonato de Europa de Descenso BTT convirtió la estación en un anfiteatro natural, donde cada curva de la Comella DH fue un desafío y una historia de resistencia.
El circuito, con 411 metros de desnivel y 2,3 kilómetros de extensión, se presentó exigente y rápido. Ni el clima, ni la entrega de los 420 corredores, ni la pasión de los 12.000 espectadores que se distribuyeron por los puntos más estratégicos del trazado, fallaron en la competición creando un ambiente competitivo y a la vez festivo. La gran final, celebrada el domingo al mediodía, puso el broche a un fin de semana inolvidable.
Chapelet y Baumann: un descenso hacia la gloria
Simon Chapelet (Francia) llegó sin completar la clasificatoria del sábado, pero con la certeza de que podía luchar por lo más alto. Lo demostró bajando en 2:57:08, mejorando el mejor tiempo del fin de semana y superando al vigente campeón, el austriaco Andreas Kolb. El francés Johan Garcin completó el podio con apenas décimas de diferencia. Entre los nuestros, Daniel Castellanos firmó un destacado décimo lugar, sintiendo el clamor del público gironí.
En categoría femenina, la suiza Lisa Baumann no dejó margen a la duda. Bajó con solidez y precisión, con un tiempo de 3:26:31 que le permitió revalidar el título europeo por delante de Gloria Scarsi (Italia) y Vicky Clavel (Francia). Cristina Menéndez, mejor española, cruzo en la 8ª posición, con una solida participación en la competición.

Entre lesiones y confianza
Ambos campeones compartieron sus sensaciones tras la victoria. Chapelet, visiblemente satisfecho, explicó que el dolor en el cuádriceps tras una caída no impidió que llegara con energía acumulada. “Vi los tiempos de la clasificatoria y sabía que podía estar cerca”, confesó. El circuito, duro y técnico, se le fue haciendo más natural con cada bajada.
Baumann, emocionada hasta las lágrimas, recordó que hace apenas dos meses se rompió la clavícula. “Quizá esta medalla sea la más importante de mi carrera”, confesó tras dominar un trazado que no regalaba nada. Su evolución durante la prueba fue constante, encontrando ritmo y confianza hasta cruzar la meta como campeona.
Un campeonato que marca territorio
La Molina, propiedad de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya, se afianza como referencia en el mapa del ciclismo de montaña europeo. La organización, el ambiente y el nivel de los corredores han elevado el listón de lo que un campeonato continental puede ofrecer.






