Gremaud revalida el oro olímpico tras un duelo técnico y ajustado frente a Eileen Gu.
El slopestyle femenino de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 dejó una de las finales más ajustadas y técnicas que se recuerdan en la disciplina. Mathilde Gremaud volvió a imponerse a Eileen Gu en un duelo que se resolvió por apenas 0,38 puntos y que confirmó el nivel de progresión que vive el freeski femenino a escala olímpica.

La competición se decidió tras tres mangas en un recorrido exigente, con secciones de rails precisas y una línea de saltos diseñada para premiar la combinación de dificultad, ejecución y fluidez. Gremaud marcó la diferencia con una bajada limpia desde el inicio, encadenando un rail section sólido y tres saltos consecutivos de alto nivel técnico: un 1080 seguido de dos 1260 perfectamente ejecutados.
Gu llegó a su última bajada con opciones reales de arrebatarle el oro a la suiza, pero un error en la sección de rails le impidió completar la remontada. Gremaud cruzó meta sabiendo que el margen era mínimo y celebró el triunfo descendiendo con la bandera suiza sobre los hombros, en una imagen que recordó inevitablemente al desenlace de Pekín 2022, donde ambas ya habían protagonizado un final similar.
Con esta victoria, Gremaud suma un nuevo oro olímpico y consolida su posición como una de las esquiadoras más consistentes del slopestyle moderno. Tras la prueba, destacó el nivel general de la final y la influencia directa que tiene competir frente a rivales como Gu o la canadiense Megan Oldham, tercera clasificada, en la evolución del deporte.
Eileen Gu, por su parte, asumió la plata con deportividad y reconocimiento mutuo, subrayando el privilegio de empujar juntas los límites del freeski femenino. Aunque este resultado le impide repetir un pleno de oros como el que firmó en Pekín, la esquiadora china todavía aspira a subir al podio en big air y halfpipe, disciplinas en las que sigue siendo una de las grandes referencias de estos Juegos.
Analistas y referentes del freeski coincidieron en calificar la final como una de las competiciones femeninas más progresivas vistas hasta ahora, tanto por el nivel técnico de los trucos como por la solidez con la que fueron ejecutados bajo presión olímpica.
Más allá del resultado, el slopestyle femenino de Milano-Cortina 2026 dejó una sensación clara: el listón competitivo ha vuelto a subir, y lo ha hecho con una generación de esquiadoras que compite sin margen para el error y con una ambición técnica que redefine el estándar olímpico.






