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Siéntete de la nobleza en Megève

by Antonio Rodríguez
10 sept 2025

Fundada en 1916 por la baronesa de Rothschild como la respuesta francesa a St. Moritz, Megève combina herencia aristocrática, gastronomía con estrellas Michelin y 400 km de pistas alpinas. Hoy, sigue siendo el lugar donde tradición y opulencia se encuentran bajo la nieve.

Al pie del Mont Blanc, en el corazón de la Alta Saboya, Megève nació como la visión de Noémie de Rothschild, que en 1916 soñó con crear un St. Moritz francés. Aquel capricho aristocrático, impulsado en la década de 1920 con la construcción del Palacio de las Nieves, pronto atrajo a reyes, artistas y magnates, transformando un pueblo de pastores en un escenario donde el esquí se mezclaba con la alta sociedad.

En los años 50 y 60, su prestigio se afianzó cuando Brigitte Bardot, Audrey Hepburn y Jean Cocteau —quien la bautizó como “el distrito XXI de París”— hicieron de Megève su refugio. Esa aura sigue viva: un pueblo medieval con calles empedradas, boutiques de Louis Vuitton o Cartier y una plaza que luce, todo el año, un abeto decorado con cristales de Swarovski.

El dominio esquiable

Con más de 400 km de pistas y 102 remontes, Megève es parte del área Espace Évasion Mont-Blanc, repartida entre los sectores Mont d’Arbois, Rochebrune y Le Jaillet. Aquí, los principiantes encuentran suaves descensos arbolados, mientras que los intermedios disfrutan de la amplitud del Mont d’Arbois y los expertos buscan adrenalina en las negras de Bridans o en la legendaria Côte 2000. Para quienes buscan emociones fuera de pista, el Triangle de Joly ofrece nieve virgen solo accesible con guía.

Après-ski refinado

El après-ski de Megève no es ruido y cerveza, sino caviar, champán y jazz. Tras esquiar, los visitantes se entregan a almuerzos con bogavante en Face au Mont Blanc o a cócteles y sushi en Le Tigrr, mientras la música en vivo marca el ritmo. Por la noche, el histórico Club de Jazz Les Cinq Rues mantiene la tradición con saxofones junto al fuego, evocando la época dorada en que Grappelli y Memphis Slim tocaron allí.

Gastronomía Michelin

Megève es también un templo gastronómico: cinco restaurantes suman ocho estrellas Michelin. El más destacado, Flocons de Sel, con tres estrellas, lleva la firma de Emmanuel Renaut. Su menú, con platos como cordero de Aveyron con verbena o risotto de colinabo con trufa, convierte cada cena en un viaje sensorial.

Hospitalidad de élite

En alojamiento, Megève no se queda atrás. El Four Seasons Megève, decorado bajo la mirada de Ariane de Rothschild, combina madera alpina y arte contemporáneo, mientras que Les Chalets du Mont d’Arbois conserva el alma familiar desde 1920. Otros refugios como Les Fermes de Marie, con casas rurales de nueve siglos de antigüedad, o Le M de Megève, con alta cocina de Edouard Loubet, amplían el abanico de lujo alpino.

Una experiencia atemporal

Megève no es solo esquí: es un ecosistema de tradición, arte, gastronomía y exclusividad. Entre torneos de polo sobre nieve, festivales de jazz y spas con vistas a los Alpes, este destino sigue encarnando la visión aristocrática de sus fundadores: un lugar donde cada día de invierno parece un cuento de hadas.