La esquiadora estadounidense llega a los Juegos Olímpicos con ocho victorias en las nueve pruebas disputadas, cediendo únicamente en una carrera, en la que finalizó en segunda posición.
La estación checa de Špindlerův Mlýn ha acogido una jornada para la historia, en la que la estadounidense Mikaela Shiffrin ha sellado la conquista de su noveno Globo de Cristal de slalom y ha ampliado su leyenda al alcanzar las 108 victorias en la Copa del Mundo.
Sobre la exigente pista de Černá Svatý Petr, las corredoras se enfrentaron a una nieve fría, dura y de gran calidad, aunque extremadamente técnica, donde cualquier error se pagaba caro. Shiffrin construyó su victoria a partir de una ejecución impecable en ambos trazados, imponiéndose con claridad a la suiza Camille Rast y a la alemana Emma Aicher, que completaron el podio.
La primera manga, trazada por el italiano Roberto Lorenzi y compuesta por 65 puertas, imponía un ritmo extremadamente alto desde el inicio. El planteamiento, basado en una sucesión constante de giros de radio corto y medio, prácticamente sin zonas de transición, benefició a las corredoras que optaron por una actitud claramente ofensiva desde la salida.
En la segunda manga, el trazador austriaco Robert Berger incrementó la exigencia técnica con un recorrido de 63 puertas, caracterizado por tramos más cerrados y cambios de dirección muy rápidos. Su planteamiento estaba orientado a recompensar la agilidad técnica y un apoyo interior firme, penalizando cualquier rigidez corporal en una pista donde la precisión era determinante.
Mikaela Shiffrin,consciente de esta ventaja acumulada, supo administrar el riesgo en la parte alta del trazado para posteriormente elevar el ritmo en el sector final, sellando así una actuación que volvió a confirmar su dominio absoluto en la disciplina.
Shiffrin supo interpretar a la perfección este enfoque, desplegando una fluidez constante en los cambios de radio que le permitió marcar diferencias desde los primeros parciales y abrir una ventaja de 1,26 segundos sobre el resto del grupo perseguidor.
Camille Rast confirmó por qué ostenta el título de actual campeona del mundo, adaptándose con solvencia a las exigencias del trazado y firmando una segunda posición de alto nivel, a 1,67 segundos de la vencedora. El tercer cajón del podio fue para la joven alemana Emma Aicher, que supo gestionar la presión de un recorrido sin margen de recuperación tras los microerrores. Una esquiadora llamada a ser protagonista, ya que puntúa en todas las disciplinas y ha subido al podio en todas ellas salvo en Gigante, donde aun así logró un top-10 la semana pasada.
Mikaela Shiffrin ha quedado finalmente en una posición inalcanzable de cara a Juegos Olímpicos de Invierno Milano Cortina 2026, a los que llegará con el slalom ya resuelto en términos de objetivos deportivos.






