Para 2026, Moncler recupera cuatro de sus piezas más emblemáticas: Karakorum, Verone, Himalaya y Tibb y las reinterpreta desde una nueva perspectiva: la de una generación que mira al pasado sin dejar de avanzar.
Hay prendas que por su impacto terminan definiendo una época. En el caso de Moncler, algunas de sus chaquetas han trascendido su función original para convertirse en códigos culturales: piezas nacidas para la montaña que acabaron ocupando las calles de Milán, los armarios de una nueva generación y, finalmente, el imaginario de la moda contemporánea.
Moncler Re/Icons parte de ahí. Para su colección 2026, la Maison regresa a sus archivos para recuperar cuatro modelos fundamentales de su historia: Karakorum, Verone, Himalaya y Tibb.
Por primera vez, además, Re/Icons amplía su universo outerwear más allá para incorporar una selección de silhouettes completas de prêt-à-porter, construyendo alrededor de estos iconos una propuesta más amplia.

De los ochomiles a las calles de Milán
La historia comienza en 1954, con la Karakorum. Su nombre está ligado a una de las páginas más importantes del alpinismo italiano: la expedición que llevaría a Achille Compagnoni y Lino Lacedelli hasta la cima del K2. Diseñada originalmente como una auténtica parka de expedición, estaba concebida para proteger frente a condiciones extremas.
Más de siete décadas después, conserva buena parte de ese ADN. La capucha desmontable, el cordón de ajuste, las correas interiores y la característica gran bolsillo frontal permanecen, pero la construcción se transforma. El algodón original da paso a un micro-ripstop brillante de apenas 10 deniers, considerablemente más ligero.

Es una constante en Re/Icons: mantener aquello que hace reconocible una pieza y modificar todo lo demás.
La Verone cuenta una historia diferente. Su origen nos lleva a los años ochenta y a los Paninari milaneses, el movimiento juvenil que convirtió la cultura de la doudoune en un fenómeno urbano. La montaña ya no era el único territorio de Moncler. La prenda había comenzado a funcionar también como un código de estilo.
En 2026, aquella silueta regresa reinterpretada en micro-cotón mate y ligero, con un volumen relajado y una paleta que va del rosa pastel al lila, pasando por el navy y el gris. Una pieza nacida en la ciudad que conserva, sin embargo, la memoria de la montaña.

El espíritu de la expedición
La Himalaya pertenece a una generación posterior, pero hunde sus raíces en la misma cultura de exploración. Lanzada en 2009, su historia conecta con algunos de los grandes protagonistas del alpinismo vinculados a Moncler, entre ellos Lionel Terray, pionero de la Maison y uno de los grandes nombres de la escalada francesa.
Terray fue equipado por Moncler para sus expediciones, incluida la histórica ascensión al Makalu. Esa relación entre alpinismo, innovación y equipamiento técnico forma parte de la identidad sobre la que la Maison continúa construyendo.
Para 2026, la Himalaya mantiene sus códigos esenciales: la capucha ajustable, el bolsillo de manga, el volumen compacto, pero cambia de expresión mediante una combinación de algodón suave y nylon mate.
El último icono es el Tibb, una pieza asociada a la evolución de Moncler durante los años ochenta. Su silueta oversize, el característico matelassé horizontal, los tiradores redondos y el logo metálico permanecen reconocibles. Las nuevas versiones introducen, sin embargo, materiales reciclados y gabardina de lana, desplazando la pieza hacia un territorio más contemporáneo.
Cuatro décadas. Cuatro códigos. Una misma idea: la montaña como origen, no como límite.

Pioneers in Moncler with Extraordinary Dreams
Re/Icons no se limita a recuperar prendas. Recupera también las historias que las hicieron posibles.
Bajo el concepto Pioneers in Moncler with Extraordinary Dreams, la Maison vuelve a sus archivos fotográficos y a las imágenes de sus primeras expediciones para reconstruir un momento en el que la ropa técnica tenía una función mucho más elemental: permitir que alguien pudiera llegar más lejos.
Chaquetas, sacos de dormir, equipamiento y prendas concebidas para soportar condiciones extremas aparecen junto a los protagonistas de aquellas expediciones. Son documentos de una época en la que la innovación no era todavía una cuestión estética, sino una necesidad.
Ese espíritu permanece en el Moncler contemporáneo. La exploración ha cambiado de forma, pero no de significado.
Un diario para volver a empezar
Esa conversación entre pasado y presente encuentra otra expresión en Alpine Diary, una publicación concebida como un cuaderno de viaje imaginario.
La historia se construye a través de la mirada ficticia de un explorador de los años cincuenta. Manuscritos, fotografías de archivo en blanco y negro y nuevas imágenes de la colección se mezclan como páginas pertenecientes a distintas épocas de un mismo diario.
El resultado no funciona tanto como un libro de archivo sino como una memoria reconstruida. Las expediciones históricas de Moncler dialogan con las siluetas de 2026 y la montaña aparece como un territorio compartido entre generaciones.
El archivo como punto de partida
Presentada en París los días 5 y 6 de octubre, durante la Fashion Week, en Il Rifugio, el espacio privado creado en el interior de la boutique Moncler de los Champs-Élysées, Re/Icons plantea una idea sencilla pero poderosa: el futuro también puede construirse mirando hacia atrás.
Karakorum, Verone, Himalaya y Tibb ya no son solo piezas pertenecientes a la historia de Moncler. Son objetos capaces de cruzar generaciones, contextos y territorios.
Porque la montaña siempre ha sido parte del lenguaje de Moncler. Pero quizá lo verdaderamente Moncler sea precisamente esto: haber aprendido a llevar ese espíritu mucho más allá de las montañas.







