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Cómo proteger tus ojos en la montaña

by Antonio Rodríguez
29 jul 2025

La nieve puede dañar gravemente tus ojos: descubre cómo proteger tu visión en alta montaña y evitar la “ceguera de la nieve”.

Cuando preparamos nuestro equipamiento para pasar un día en la montaña, solemos pensar en chaquetas térmicas, guantes y botas adecuadas. Sin embargo, hay un accesorio que a menudo se subestima, con un gran riesgo en nuestra salud, como son las gafas de sol.

La protección ocular en la montaña no es un complemento estético, sino una gran protección ante la radiación ultravioleta (UV), un espectro invisible pero altamente dañino, que se intensifica cuanto más ascendemos y en el reflejo de la nieve se multiplica.

Afecciones como la queratitis solar o “ceguera de la nieve” pueden aparecer tras unas horas de exposición directa.

La nieve y el sol, una combinación peligrosa

Pocos lo saben, pero la nieve refleja hasta el 80 % de la radiación UV, amplificando su efecto sobre la piel y, especialmente, sobre los ojos. Y a mayor altitud, mayor intensidad. A diferencia de la luz visible, la radiación UV no se percibe… pero sus efectos pueden sentirse con fuerza.

Una exposición breve pero intensa puede causar lo que se conoce como queratitis solar o “ceguera de la nieve”: una inflamación aguda de la córnea provocada por el exceso de radiación. Los síntomas —dolor ocular, fotofobia, lagrimeo, enrojecimiento y pérdida temporal de agudeza visual— suelen aparecer entre 4 y 6 horas después de la exposición. Aunque la recuperación suele producirse en pocos días.

Tan solo dos horas sin protección ocular adecuada en alta montaña pueden ser suficientes para desencadenar esta afección.

El riesgo no es solo inmediato

La exposición al sol en la nieve no solo afecta a corto plazo. El daño por radiación UV es acumulativo, y múltiples estudios científicos lo relacionan con el desarrollo prematuro de cataratas y con enfermedades como la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una de las principales causas de pérdida de visión en personas mayores.

Los párpados y la piel periocular también se ven expuestos, y su protección es clave para prevenir envejecimiento prematuro y la aparición de carcinomas cutáneos, especialmente en zonas de radiación intensa.

En el caso de niños y adolescentes, la precaución debe extremarse. Su cristalino aún no ha desarrollado completamente el filtro natural que ayuda a bloquear los rayos UV, lo que los hace especialmente vulnerables.

¿Qué gafas son las adecuadas?

No todas las gafas de sol sirven para esquiar. Para una protección ocular eficaz en la nieve, es importante elegir gafas que cumplan con la normativa europea y cuenten con un filtro UV de categoría 4, el más alto en la escala de protección solar. Estas lentes reducen la cantidad de luz visible y bloquean de forma eficaz los rayos UV.

También se recomienda que las gafas cubran completamente la órbita ocular, eviten la entrada de luz lateral y estén fabricadas con materiales resistentes al impacto.

¿La nieve puede dejarte ciego?

El nombre «ceguera de la nieve» puede parecer alarmante, pero conviene aclararlo: no se trata de una pérdida permanente de visión. Es una afección temporal. Con descanso y protección la recuperación total suele tardar un par de días.