La Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) ha anunciado un refuerzo de sus protocolos de seguridad tras el fallecimiento de Matteo Franzoso.
La muerte del esquiador italiano Matteo Franzoso, ocurrida el 19 de septiembre durante una sesión de entrenamiento de descenso en Chile, ha conmocionado al ámbito del esquí alpino y ha obligado a la Federación Internacional de Esquí y Snowboard (FIS) a actuar con decisión.
Franzoso, de 25 años, falleció tras sufrir una caída durante un entrenamiento de velocidad. Su muerte se suma a otros tres accidentes mortales registrados en los últimos meses, lo que ha intensificado la preocupación sobre las condiciones de seguridad en los entrenamientos, un ámbito históricamente menos regulado que las competiciones oficiales.
La FIS implementará un sistema de homologación obligatoria para las pistas de entrenamiento, que deberán cumplir los mismos estándares de seguridad y calidad que las utilizadas en competiciones oficiales.
En su reunión del 21 de octubre, el Consejo de la FIS aprobó un conjunto de medidas urgentes orientadas a reforzar la seguridad en la práctica del esquí de velocidad. Entre las principales decisiones se incluyen:
- Una auditoría global de todos los trazados de descenso homologados, que deberán adaptarse a los nuevos estándares de seguridad antes de mayo de 2026.
- La obligatoriedad del uso de airbags y protecciones reforzadas durante los entrenamientos de velocidad, extendiendo así las medidas de protección más allá de las competiciones.
- La revisión de las guías de seguridad dirigidas a organizadores y equipos técnicos, con especial atención a la prevención de riesgos durante las sesiones de entrenamiento.
- La implementación de programas de formación en seguridad para entrenadores, deportistas y responsables de los equipos nacionales, con el objetivo de consolidar una cultura de seguridad integral en todos los niveles de la disciplina.
Asimismo, se establecerán protocolos internacionales para la preparación de la nieve y la protección de los trazados, con el objetivo de minimizar los riesgos en disciplinas de alta velocidad.
La formación será otro eje fundamental: se reforzará la capacitación en seguridad de técnicos, entrenadores y personal de pista, complementada con campañas educativas dirigidas a los propios atletas. Además, se exigirá que todas las federaciones nacionales adapten su material de seguridad —incluyendo cascos, fijaciones y redes de protección— a estándares unificados.
Con este conjunto de medidas, la FIS busca crear un marco global de protección que abarque desde el deporte base hasta las Copas del Mundo, garantizando mayor uniformidad, control y seguridad en todas las instalaciones.






