Con el verano en pleno rendimiento, Sierra Nevada proyecta su mirada hacia el invierno. La estación activa un nuevo ciclo de inversión con 19 millones de euros destinados a mejorar accesos, servicios, zonas de iniciación y eficiencia operativa. Todo bajo un mismo objetivo: seguir creciendo con sentido.
El ritmo de la montaña no se detiene en verano. Mientras las rutas de altura y las actividades astronómicas siguen atrayendo visitantes, en Sierra Nevada las máquinas trabajan para redibujar el invierno. Con una inversión de 19 millones de euros, la estación se adentra en una nueva etapa de modernización que busca reforzar su posición como referencia del esquí del sur de Europa.
La intervención más visible será la renovación integral del restaurante Nevasol, uno de los históricos en pistas. Su estructura original, de 1983, presentaba problemas de estabilidad. El nuevo edificio mantendrá su función de abrigo frente al viento, permitiendo el uso seguro de la terraza, sin perder funcionalidad.

Otro foco está en la zona de Borreguiles. Allí se instalarán dos nuevas alfombras mecánicas para principiantes. Sustituirán y reubicarán parte de las existentes para optimizar el espacio y mejorar la circulación. El resultado será un área cerrada de iniciación al esquí, más cómoda y segura para debutantes y escuelas.
La reforma de la balsa Zahareña, esencial para la producción de nieve en temporadas críticas, también avanza. A su vez, el viejo club deportivo Monte bajo se reconvertirá en las nuevas oficinas de Cetursa, lo que liberará espacios operativos clave en Prado Llano.
Desde la llegada de Juanma Moreno a la presidencia andaluza, la inversión acumulada supera los 100 millones. Invirtiendo en infraestructuras más modernas con más capacidad operativa y mejor experiencia de usuario. Las cifras de visitantes y los resultados económicos de las últimas temporadas avalan el camino.

Mientras tanto, el calendario estival sigue activo. Las fiestas de la Virgen de las Nieves, las rutas hacia el Veleta o la Laguna de las Yeguas, y la apertura nocturna de la telecabina para observar las Perseidas desde 2.700 metros, conectan el presente con lo que está por venir.






