El esquiador francés, Paco Rassat, y la esquiadora estadounidense, Mikaela Shiffrin, se proclaman cómo los últimos ganadores de slalom de Gurgl.
El fin de semana dejó dos exhibiciones de naturaleza opuesta, pero igualmente significativas, en el circuito de la Copa del Mundo de esquí alpino. Por un lado, el francés Paco Rassat protagonizó la gran sorpresa en el slalom de Gurgl, donde logró la primera victoria de su carrera tras una espectacular remontada. Por otro, la estadounidense Mikaela Shiffrin volvió a reafirmarse como la dominadora indiscutible del esquí técnico al sumar un nuevo triunfo en Hochgurgl.
Rassat detuvo el cronómetro en un tiempo total de 1:44.55, un registro que le permitió escalar desde la decimocuarta posición obtenida en la primera manga. Su segunda bajada, marcada por la agresividad y el control en un trazado especialmente exigente, fue la clave de una victoria construida a base de riesgo y precisión.
La prueba se decidió por márgenes mínimos. El belga Armand Marchant se situó en la segunda posición a apenas 0,07 segundos, firmando además el primer podio de la historia de Bélgica en la Copa del Mundo de esquí alpino. Tercero fue el noruego Atle Lie McGrath, a solo 0,09 segundos del ganador, completando así un podio comprimido y altamente competitivo. El top 5 lo completaron Timon Haugan y Tanguy Nef, en una carrera marcada por la igualdad y por las condiciones cambiantes del trazado.
Con este triunfo, Rassat da un salto sustancial en la clasificación de eslalon y se consolida como un nombre a seguir en el arranque de temporada, después de haber firmado un sexto puesto en la cita inaugural de Levi.
En la categoría femenina, la jornada en Hochgurgl volvió a estar definida por la autoridad de Mikaela Shiffrin, quien logró la victoria número 103 de su carrera en la Copa del Mundo. La estadounidense encadena así su segundo triunfo consecutivo en las pruebas técnicas de este inicio de campaña.
Shiffrin marcó diferencias desde la primera manga, en la que registró un tiempo de 54,22 segundos que la situó claramente por encima del resto de competidoras. En la segunda bajada volvió a imponer su característico estilo —una combinación de precisión quirúrgica y velocidad sostenida— para cerrar su actuación con 1:48.11, muy por delante del resto del podio.
Con este nuevo éxito, la esquiadora reafirma su condición de favorita para revalidar el Globo de Cristal en las disciplinas técnicas y prolonga una trayectoria deportiva que sigue ampliando hitos a un ritmo que sus rivales parecen incapaces de alcanzar.






