El esquiador austríaco se adjudicó la victoria tras firmar una bajada impecable en un Super-G marcado por la nieve caída durante la prueba y por una visibilidad muy reducida.
El austríaco se adjudicó la victoria en el Super-G de Beaver Creek, una prueba marcada por condiciones meteorológicas especialmente adversas y por un trazado técnico que exigió precisión milimétrica y una gran dosis de valentía. Con una bajada sólida y sin errores, Vincent Kriechmayr detuvo el crono en 1:06.77, un tiempo más que suficiente para imponerse con claridad en una carrera en la que elegir la línea correcta resultaba decisivo.
La nieve irregular y la visibilidad reducida provocaron diferencias notables entre los primeros corredores y aquellos que partieron más tarde. Ante esta situación, la organización decidió validar la prueba una vez que más de treinta participantes habían alcanzado la meta, cumpliendo así con el reglamento.
Kriechmayr supo aprovechar el breve intervalo de mayor estabilidad meteorológica durante su descenso al ser uno de los especialistas más fiables del circuito en pruebas de velocidad. Tras él, el noruego Fredrik Moeller logró una brillante segunda posición, mientras que el también austríaco Raphael Haaser completó el podio gracias a una bajada muy controlada que le permitió recortar tiempo en el tramo final.
La jornada dejó sin opciones a varios de los nombres llamados a luchar por el triunfo, condicionados por la nieve reciente y por una visibilidad que fue empeorando a lo largo de la competición. Aun así, el público de Beaver Creek pudo disfrutar de un espectáculo de primer nivel en uno de los escenarios más emblemáticos de la Copa del Mundo.
Sin duda, el Super-G volvió a demostrar por qué es una de las disciplinas más impredecibles y exigentes del esquí alpino. El austríaco Vincent Kriechmayr firmó una bajada impecable, agresiva en los tramos rápidos y quirúrgica en las zonas más técnicas, para detener el crono en 1:06.77 y reclamar una victoria que consolida su sólida trayectoria en la temporada.
A más de medio segundo, el noruego Fredrik Moeller (+0.56) sorprendió con una actuación tan limpia como ambiciosa, que le garantizó el segundo escalón del podio. El tercer puesto quedó también en manos de Austria gracias a Raphael Haaser (+1.03), que mantuvo la compostura en un trazado que castigaba el más mínimo error.
Fuera del podio, aunque con tiempos muy competitivos, se situó el siempre peligroso Aleksander Aamodt Kilde (+1.18), seguido muy de cerca por el canadiense James Crawford (+1.21). El austríaco Daniel Hemetsberger (+1.30) y el estadounidense Travis Ganong (+1.38) completaron un grupo compacto que luchó por décimas. El italiano Matteo Marsaglia (+1.44) cerró el top-8 en una jornada donde la pista exigió valentía y precisión a partes iguales.






